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HISTORIAS DE VIDA

Yo sal� a la calle a los nueve, a los diez a�os. Me aburr�a en mi casa.
Yo volv�a. En mi casa no quer�an que me fuera, pero yo dec�a que estaba bien. Nunca estuve en un instituto. Me di con todas las cosas. Tambi�n abr� puertas de taxis y ped�a. Era remanguero de chico. Un par de veces met� la pata y me agarraron. Fui a Caseros Chico. Diez meses. Ahora estoy libre. Quiero ir a mi casa. Tengo una alegr�a b�rbara de estar en la calle. Quiero recuperar el tiempo perdido. Ahora me veo en mi casa sin hacer nada, disfrutando la libertad, en familia, con todos los seres queridos que me quieren. Despu�s no s�. A lo mejor trabajo. Pero con lo que me pas� no se escarmienta. Sal�s peor. M�s resentido. Despu�s est� todo bien. Ya est�s en la calle. Te ten�s que olvidar. �Novia? No. Me dej� tirado. �Amigos? Tengo un par. Pero el �nico que se preocup� en serio, fue Pablo. Ahora, si quer�s, te digo por qu� la calle le gusta a los pibes. Hay mucha diversi�n. Gente nueva, siempre hay una travesura nueva para hacer. Cuando sos chico est� todo bien. Ped�s de comer y te dan. Pero no hay que enga�arse. Cuando crec�s y sos grande, te queda una de dos: o te pon�s a trabajar o a chorear. Diego, 18, Retiro

Yo sal� grande, a los quince a�os. Empec� a juntarme con pibes de la calle que se drogaban. Yo viv�a en mi casa y ellos estaban en la esquina. Mi vieja se dio cuenta. Te digo que nosotros no and�bamos bien. Yo era el menor de mis hermanos y siempre ligaba. Por ejemplo las cosas de la casa las ten�a que hacer yo. Nos pele�bamos y mi vieja siempre los defend�a a ellos. Yo me pon�a en la cabeza que era la oveja negra. As� que un d�a me peli� con mi vieja y me fugu�. Agarr� un bolsito y me fui. Pero antes orden� toda la casa, hice la comida y limpi�. Esas eran las cosas que yo hac�a siempre. Lo mismo en la calle no dur� ni tres horas. Mi vieja hizo la denuncia y me agarr� la cana. Despu�s ella no me quiso sacar. Fui al juez. Yo le empec� a tomar rencor a mi vieja. Despu�s del juez la puti�, la despreci�. La empec� a odiar, ah�. El juez me mand� a un hogar abierto. Ah� me hice amigo de los pibes del hogar. Sal�a con ellos y ellos se drogaban. Yo ah� empec�, tambi�n. A los tres meses me fugu�. Un pibe me llev� a San Mart�n. Ah� conoc� m�s gente, m�s droga, Poxir�n, chicas. Por suerte conoc� otra gente en la calle. Gente grande, de buena onda, que me dio consejos. Me dieron ropa, me llevaron a la casa a comer. Me dec�an "Pibe, vos no sos para la calle". Un verdulero me ofreci� un trabajo y ah� estoy. Ahora duermo en una pensi�n. Yo me la pago. Y si puedo los ayudo a los pibes de la calle que son mis amigos. Pero tambi�n tengo amigos en otros lados, en el laburo, en el hotel en que estoy viviendo. Eso s�, a m� casa no vuelvo. No extra�o nada de ah�. Aunque me sienta solo, a mi vieja y a mis hermanos no los extra�o. Javito, 17, San Mart�n

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